jueves, 8 de marzo de 2012

EL DRAGÓN QUE NO SE LAVABA LOS DIENTES

 
Había una vez un Dragón, que estaba cansado que todos los niños del pueblo le temieran y corrieran a esconderse toda vez que aparecía.
Se trataba de un Dragón muy bueno y juguetón y esta situación no hacía más que entristecerle.
Resuelto a cambiar las cosas, se sentó en medio de la plaza del pueblo y grito: no me voy a ir de aqui hasta que alguien hable conmigo!
Nadie se atrevía a salir y así todas las familias del pueblo se quedaron encerradas en sus casas esperando que sucediese algún milagro.
Un niño muy pequeño, que se aburría un montón de tanto estar encerrado en casa, se armó de valor, salió de la casa y se fue a la plaza.
Oye Dragon, le dijo, por qué no nos dejas salir de las casas?
El Dragon, feliz a que alguien acudiera le contesto: bueno, en realidad yo sólo quiero jugar con vosotros. hace tiempo sabéis que no os voy a hacer daño. Por qué no queréis que juguemos?
A lo que el niño respondió: nos encantaría jugar contigo...., que nos lleves volando a la montaña y provocar algunos incendios.... pero tu aliento huele tan mal!!!
Y añadió: yo he podido venir a verte porque estoy resfriado... pero el olor a azufre que sale de tu boca es tan desagradable que no podemos pensar en acercarnos.
Al principio, el Dragón se sintió herido...., pero luego reflexionó un poco y llegó a la conclusión que sería buena idea lavarse los dientes. Y asi pues, a partir de ese día el Dragón se lavó los dientes todos los días y los niños pudieron jugar con él

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